Ante una agresión, grita
¡Fuego!: Si gritas "socorro" o "ayuda", a menudo se cierran más ventanas de las que se abren. Al grita"¡Fuego!", es una emergencia que nos implica a todos y moviliza a la gente de inmediato porque temen que les pueda afectar.
- Cuidado al abrir el coche: Acciona el mando a distancia solo cuando estés muy cerca del vehículo. Si lo abres desde lejos, delatarás su ubicación y tus intenciones a posibles seguidores.
- El poder de la mirada: Mira siempre a los ojos al posible agresor. De ese modo sabrá que le has identificado y podrás reconocerle, lo que a menudo le hace desistir de sus intenciones.
- Llaves listas en la mano: Ten las llaves preparadas justo antes de llegar al portal y ayúdate con la mano para asegurar el cierre de la puerta al entrar.
- Si notas que te siguen: Nunca camines hacia tu casa. Dirígete siempre a zonas concurridas y con movimiento de gente donde puedas pedir ayuda con facilidad.
- Personas sospechosas en el portal: Si ves a alguien sospechoso al entrar, déjale subir a él primero en el ascensor o indícale que ahora mismo bajan tus amigos o familiares.
- Protocolo en el ascensor: Si alguien sospechoso se cuela contigo, nunca le des la espalda. Mírale a los ojos y colócate de frente a la botonera para poder reaccionar y salir en cuanto se abra la puerta.
- Actitud equilibrada: Evita mostrarte excesivamente desafiante, pero tampoco proyectes una imagen temerosa o vulnerable.
- Controla tu bebida en todo momento: Nunca aceptes una consumición de alguien desconocido o que no hayas pedido tú misma. Si vas al baño, encargadla a un amigo o amiga de confianza para que no la pierda de vista.
- Muévete en grupo: Intenta no separarte de tu círculo de confianza para evitar situaciones de riesgo con desconocidos. Si necesitas ir al servicio, avísalos o, mejor aún, ve acompañada.
- Mantén el control: Lo más importante es no dejarse invadir por el pánico.
- El sentido común: Es siempre nuestro mejor y más eficaz aliado.











